Este año nos representaba el grupo El Sueño de Morfeo. Ella debía ir muy confiada y segura de si misma (esto es por el éxito que tenemos siempre en el certamen), vestida de amarillo y descalza. Sí, han oído bien: descalza.
¿Pero por qué hace eso? Ya tuvimos una Remedios Amaya una vez, quedando últimos... ¿No sabe que eso en España trae mal fario? Que nos dejó marcados.
Luego está, aunque no sea lo más importante en Eurovisión, que la chica no entonó muy bien. Vamos, que desafinó más que si estuviera cantando mientras le hacen la cera y le salía una vocecilla, entre nerviosismo y algo raro que no sé definir, que no convenció a nadie. Mira que yo soy muy poco objetiva y siempre veo la actuación española de las mejores, pero anoche pensé: "no hay nada que hacer".
Después están siempre las típicas declaraciones de "quien no se consuela es porque no quiere". La chica comentaba que se sentía orgullosa de su actuación (toma ya), que había merecido la pena (no lo dudo) y que "volverían al año que viene si hace falta". Cómo!!!! No es por nada, pero habéis quedado penúltimos.
Y de verdad, que entiendo que este festival cada vez cobra de menos seriedad, no tiene ninguna credibilidad, van cantantes profesionales cada año y no sirve de nada, pero un poco de autocrítica nunca viene mal.
Soy consciente de que este festival , tiene de todo, menos importancia musical y que lo mueven toda clase de intereses que no vienen a cuento, pero España tampoco apuesta fuertemente por dejar huella en el festival. Nunca vamos a ganar y sinceramente algo que se hace por hacer y a medias, nunca sale bien.
¿Por qué seguimos participando en Eurovisión?
Y lo que es peor: porqué lo sigo viendo cada año, y tengo fe en que los puntos sean para nosotros. No tengo remedio....

No hay comentarios:
Publicar un comentario